Buscando el equilibrio | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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“Consideremos que nuestro planeta tierra es un gran sistema vivo, al que pertenecemos todos los seres vivos y donde realizamos un intercambio permanente de materia y energía entre nosotros y con el medio ambiente, como lo propuso Lovelock con su hipótesis llamada Gaia. Esta hipótesis explicaría la homeostasis, que se refiere a los cambios físicos y químicos en un ser vivo, y es la capacidad de mantener una condición interna estable, compensando los cambios que se puedan producir. Cuando algo afecta el equilibrio de un ser vivo, éste busca la autorregulación.

Es claro, que los seres humanos somos una gran carga para el planeta, especialmente por nuestra capacidad de adaptarnos a una amplia gama de ecosistemas y transformarlos, hasta el punto que hoy el sistema es influenciado por nuestros hábitos culturales, naturales, sociales y tecnológicos, con una complejidad creciente. El proceso de transformación de la naturaleza por parte del ser humano a lo largo de la historia ha ido alterando la composición de las poblaciones, la regularidad de los ciclos de la materia, los flujos de energía y con ello, todo el equilibrio dinámico del sistema.

Uno de los principales impactos negativos del sistema de vida humano sobre el planeta, es la pérdida de biodiversidad. La diversidad es considerada como una de las formas que permiten al sistema tener un grado adecuado de homeostasis y, al mismo tiempo, su resiliencia está también relacionada con esa diversidad de especies. La pérdida de diversidad no sólo tiene efectos sobre la estructura y el funcionamiento del ecosistema, sino que además aumenta los riesgos. En efecto, mientras más homogéneo es un sistema, mayor es su vulnerabilidad a las plagas de gran escala, a las enfermedades, a las fluctuaciones y fenómenos del clima.
Pareciera que lo que está sucediendo en este momento es que nuestra gran casa, el planeta tierra, está buscando autorregularse. Un evento biológico de desequilibrio, nos ha llevado a bajar la velocidad de nuestra vida, viajar menos, estudiar y trabajar desde casa. Incluso, nos hace replantearnos lo que somos como sociedad, lo que consumimos, lo que comemos, cómo nuestros actos afectan a los demás seres vivos. Si lo vemos de forma positiva, nos encontramos en un momento de introspección y búsqueda de equilibrio. Forzosamente, la naturaleza nos ha empujado a buscar esa homeostasis.”