Construir tu corporalidad | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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“El cuerpo humano es el territorio físico individual que ocupa cada persona, es la primera casa. Es una unidad que se interconecta con otros cuerpos y sustancias, es biológico y social de forma simultánea. Es también la forma que tiene, las sustancias que lo forman, cada uno de los órganos, músculos y movimientos, los cambios que se experimentan a lo largo de la vida, la conexión entre cada una de sus partes y de toda la unidad con otros cuerpos, dentro del territorio ambiental y social que se ocupa. Cada cuerpo, como el planeta tierra, tiene un comportamiento cíclico de transformación, de vigilia y sueño, de luz y oscuridad, de flujo de sustancias: sangre, leche materna, alimentos, saliva, semen, orina, heces; esta experiencia es sobre todo vivida por cada cuerpo, aunque en la cultura de occidente, por influencia de la religión y de la medicina, se ha negado el conocimiento de cada uno sobre su cuerpo, a tal punto que para muchos, la conciencia del cuerpo se adquiere cuando se presenta enfermedad o dolor.
Los cuerpos también son una construcción social. En las sociedades industriales modernas los cuerpos son fuerza de trabajo y producción para las industrias; se promueve la individualidad en lugar de lo colectivo, la estética en lugar de la salud, la homogeneidad en lugar de la diferencia; los cuerpos producen y acumulan bienes y servicios en lugar de alimentos; se controla la natalidad para disminuir la pobreza. En el caso de las sociedades indígenas y campesinas los cuerpos son fuerza de trabajo para el grupo social; están interconectados con el territorio que los rodea: la selva o la montaña; se establecen redes sociales entre parientes o con otros grupos sociales; un cuerpo fuerte es saludable, en lugar de estético; los cuerpos producen alimentos en lugar de bienes y servicios; los cuerpos se reproducen biológica y socialmente en otros cuerpos y se controla la natalidad para tener un acceso adecuado a los recursos del territorio.
Siendo conscientes o no, los cuerpos femeninos y masculinos se van formando por medio de prácticas cotidianas a lo largo de la vida. Y en este sentido el “Buen vivir” nos debe permitir: moldear un cuerpo fuerte y sano a través de la actividad física y la alimentación; vivir y disfrutar la transformación corporal siendo conscientes de ella; hacer familia y/o construir una red social de protección y solidaridad; mantener un flujo equilibrado de sustancias y energía con los otros y con el territorio. “