Grasas y nutrición | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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“Todos conocemos la recomendación de nuestros médicos de moderar el consumo de grasas, sobre todo las de origen animal. Dicha recomendación pretende que disminuyamos la cantidad de triglicéridos y de colesterol que entran en nuestro organismo. Al ser insolubles en la sangre, estos se van depositando en el interior de los vasos sanguíneos obstruyendo el paso de la sangre y produciendo coágulos. Si esto ocurre en los vasos del corazón o del cerebro, se produce un infarto, a veces de consecuencias mortales para el individuo y costosísimas para el sistema de salud.
No obstante, de manera reciente, se han ido acumulando datos discordantes que nos indican que no todas las grasas tienen los efectos nocivos aun siendo consumidas en idénticas proporciones. Tomemos como ejemplo dos de los alimentos con mayor contenido graso, la mantequilla y el ghee. Los dos proceden de la leche de vaca. La mantequilla se elabora mediante agitación de la leche, conteniendo, una vez elaborada, un 80% de grasas. El ghee se trata de una mantequilla “clarificada” obtenida de la leche de vaca (o de búfala). Se obtiene a base de calentar la mantequilla para eliminar el contenido en agua por evaporación, filtrando después para separar los residuos sólidos. Es una “mantequilla anhidra” en la que el contenido en grasa se ha elevado al 99%. Según su contenido en grasas, uno esperaría peores consecuencias de un consumo elevado de ghee que de mantequilla. Contra lo esperado, los experimentos realizados con animales han demostrado lo contrario, es decir, que los animales alimentados con ghee engordan menos y tienen menos triglicéridos en sangre que los alimentados con mantequilla. Ahora se sabe que los ácidos grasos de la mantequilla no son los mismos que los del ghee.
En resumen, no solo es importante no comer muchas grasas sino variar el tipo de grasas que se come a fin de que en nuestra dieta entren las que no hacen daño. Y más aún, variar los alimentos que se ingieren con ellas. Una prueba de esto último son los granjeros de Creta, granjeros que consumen una de las mayores cantidades de grasas del mundo y, sin embargo, tienen una de las menores tasas de mortalidad cardiovascular. La gran cantidad de frutas y verduras que acompañan a las grasas ingeridas contribuyen a ello.
La Canasta ofrece una amplia variedad de verduras para poder imitar a los granjeros cretenses si nuestra ingestión de grasas sobrepasa las cantidades y calidades adecuadas.