Haciendo y aprendiendo | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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Hace 10 años mi esposo y yo, Giovana (productora e integrante del Equipo de La Canasta), quisimos dejar la ciudad para vivir en el campo, comenzamos a buscar un pedazo de tierra donde realizar nuestro proyecto, cultivar nuestro alimento y criar a nuestros hijos. ¡Y lo encontramos! Hoy llevamos 8 años viviendo en el campo, en la Finca y Reserva Natural Pazyflora, en La Vega, Cundinamarca. Hemos construido una buena vida y familia aquí, paso a paso, antes habíamos cultivado algunas cosas, pero tener una huerta de aproximadamente 1 hectárea en la actualidad, ha sido producto de arduo trabajo nuestro y de muchos colaboradores, incontables ensayos y errores, compartir experiencias con otros productores y de ser congruentes con nuestros principios: garantizar nuestra soberanía alimentaria, producir alimentos agroecológicos y conservar el bosque.

Contrario a nuestras expectativas, cultivar la tierra, no ha sido un proceso fácil, pero si muy gratificante y lleno de aprendizaje. Empezamos por domesticar un suelo que había sido potrero por muchos años, y, por ende, estaba compactado y escaso de nutrientes, aunque para nuestra fortuna no había sido sometido a ningún agrotóxico por más de 20 años. Con el aporte de nutrientes orgánicos y microorganismos, un suelo de color café claro y duro, con el tiempo se fue tornando negro, suelto y lleno de vida. Luego aprendimos, que cultivar en una zona de montaña, tiene una dinámica muy distinta a la de las planicies, así que, escuchando y leyendo las experiencias de otros productores comenzamos a hacer terrazas, usando trozos de madera y piedra, para retener el suelo y mejorar las condiciones de crecimiento de las plantas. También, fuimos viendo cuáles plantas crecían mejor a una altura de 1800 msnm, qué asociaciones les favorecían y cómo podíamos cortar los ciclos de plagas, con la rotación del cultivo. Un producto que nos tiene muy contentos hoy, es la berenjena, después de intentar por varios años y sabiendo que estábamos en el clima ideal, logramos producirla y llevarla a sus hogares a través de La Canasta. Así es como hemos aprendido, haciendo y perseverando.