La Canasta y un supermercado (ii) | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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Continuando con el ejercicio que les compartimos la semana pasada en este texto semanal y en redes sociales donde evidenciamos el excesivo uso de plástico en una compra realizada en un supermercado de cadena versus una de nuestras canastas de cosecha, esta semana queremos profundizar un poco en la diferencia que encontramos en los precios y lo que esto implica. No pretendemos reducir nuestro argumento a un cliché comercial de “bajos precios” ni catalogar a La Canasta como un “Fruver orgánico a domicilio”, pero sí remarcar que, los pocos alimentos orgánicos que encontramos en el supermercado costaron mucho más que en La Canasta 3 de los 4 disponibles, incluso más del doble. Por otro lado, al comparar los alimentos agroecológicos de La Canasta con los convencionales, encontramos variaciones mucho menos significativas. En este caso los alimentos más abundantes como limones, papa y cebolla, fueron más baratos en el supermercado, mientras que otros como espinaca y arracacha fueron más costosos. Claro está que los precios del supermercado tienen fluctuaciones grandes y en momentos serán más caros y en otros más baratos. Esto varía por las cosechas, con la oferta y la demanda, pero también por especulación de quienes controlan los costos, para aumentar sus utilidades en la cadena de intermediación. De cualquier manera, solamente una baja proporción del precio final del supermercado llega al productor y para nuestra comparación, podemos decir que los precios son similares.

Si vamos más allá también deberíamos valorar el tiempo invertido en hacer la compra o el tiempo invertido en caso de tener que hacer una reclamación. O valorar más atrás incluso: los productos de un supermercado tienen hasta un 40% de desperdicios de comida, efectos negativos en el ambiente y la salud no incorporados en los costos, donde el productor es el eslabón más débil de una larga cadena de intermediación que recibe una parte mínima de lo que se paga en el supermercado.
Uno de los aspectos más importantes para resaltar es que los productos de La Canasta se mueven en un ciclo agroecológico equitativo, con precios estables durante el año, donde el productor recibe más del 60% del valor de venta del alimento, y existe una cadena corta de comercialización con escaso desperdicio de comida, generando efectos positivos sobre el ambiente y la salud.