Las Habas - La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

Al recorrer las tierras frías del altiplano cundiboyacense, si nos fijamos en las casas campesinas, muchas tienen sus pequeñas huertas de pancoger, dónde las habas casi siempre tienen un lugar al lado del maíz, la zanahoria y el apio, entre otros alimentos básicos para muchas familias campesinas tradicionales. Las habas además de ser una muy buena fuente de proteína vegetal, son deliciosas y se pueden preparar de diversas maneras.

Las habas provienen de una planta que crece más de un metro y da unas hermosas flores blancas con un punto negro en la base de los pétalos. Las habas se pueden cosechar verdes o secas, como la mayoría de leguminosas. Después de la floración salen las vainas y empiezan a engrosar poco a poco. Normalmente se espera hasta que estén bien gruesas, pero también se pueden comer tiernas. Si se quiere, se dejan secar en la planta y se cosechan así también.

Una gran virtud que tienen las leguminosas es su larga duración, si no se consumen o venden cuando están verdes, se pueden dejar secar en la mata y no se pierden, como si es el caso con muchas hortalizas que si no se cosechan o consumen a tiempo, se pierden.

Las habas quedan muy ricas en crema, guisadas, también le dan un sabor delicioso a las sopas, el arroz con habas es muy bueno y ¿a quién no le antojan unas habitas tostadas con sal para picar?

Les invitamos a que las pidan cuando las vean disponibles y que experimenten con ellas. Si bien son alimentos que se consumen en muchas familias campesinas, la demanda de éstas en la ciudad ayuda a mantener estos cultivos en el tiempo, pues de otra manera, los productores prefieren sembrar alimentos más comerciales y se corre el riesgo que lentamente se siembre menos y menos y se vaya perdiendo nuestra diversidad alimentaria.

La receta de la semana es Habas tostadas o chicle boyacense