Los esparragos y Doña Anais | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

Login

Register

Login

Register

“Esta semana queremos contarles sobre Doña Anaís, una de las varias mujeres que hacen posible que La Canasta exista y podamos llevar cada semana estos deliciosos alimentos agroecológicos a muchos hogares. Doña Anaís es la dinamizadora de Cultivadores de Vida, organización autogestionada por ella, su esposo Liborio y otras 4 a 5 familias más en zona rural de Bogotá, en los límites del Páramo de Sumapaz.
Conocimos a Doña Anaís, hace ya más de 7 años. Llegamos a ella porque nos contaron sobre un hermoso cultivo de fresas en Usme. Fuimos a conocerla, vieniendo de vuelta encantados con quienes habíamos conocido, con los alimentos que producían y con sus posturas frente a temas agroalimentarios y del campesinado. Fue así como empezamos a traer sus productos.

Doña Anaís es muy activa en su región, organizando entre otras, la producción de varias familias vecinas. También tiene mucho conocimiento de producción agroecológica y definitivamente abanderada en esto y de esa manera, comparte su conocimiento con otros para que puedan cultivar alimentos más sanos, minimizando las pérdidas por problemas de cultivo.

Por momentos, y especialmente los primeros años, de parte de La Canasta, hemos mantenido nuestro apoyo a su labor, enviando un carro a recoger sus productos, incluso cuando las cantidades no han justificado los costos de transporte. Desde hace unos meses decidieron sembrar espárragos y el proceso ha sido difícil. Por ser un producto que no habían sembrado antes, les ha costado mucho entenderlo y eso ha hecho que no les vaya muy bien estimando las cantidades disponibles. Cuando hace calor, florece muy rápido y toca cosecharlo, cuando no, no engruesa tan rápido. Es por esto que en varias ocasiones no hemos podido enviar espárragos a quienes los han pedido. Esta semana en cambio, como en otras ocasiones, nos ofreció 8 atados y le salieron 18 y nos acaba de preguntar si los recibíamos. Lamentablemente, ya está muy tarde para ofrecerlos, pero como siempre, somos solidarios con sus procesos y le recibiremos parte de los sobrantes. Así compartimos las responsabilidades y riesgos sobre la producción y motivamos su labor, que como todos sabemos, no es ni fácil ni bien remunerada en general en el mercado convencional.”