¿Podemos vivir sin campesinos? | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

Login

Register

Login

Register

El próximo domingo 2 de junio se celebra el día del campesino, el cada vez más envejecido y abandonado campesinado de Colombia, que progresivamente desaparece con sus costumbres, tradiciones y conocimientos. La violencia, el desplazamiento forzoso, la intermediación, el despojo y acaparamiento de tierras, las duras condiciones de trabajo, la inestabilidad de precios, la variabilidad climática, el alto costo de insumos de síntesis química, a los que muchos se han acostumbrado, y el acceso limitado a servicios del Estado en el campo han venido disminuyendo dramáticamente el número de campesinos. Según el DANE entre los censos agropecuarios de 2005 y 2015 se redujo de 7 a 5 millones el número de campesinos en el país.

No por nada un viejo campesino decía “Soy un eterno labriego. Para vender la briego, para comer la briego, me la paso bregando para sobrevivir”, y se echaba a reír. Todo campesino ama el campo, pero no quiere que sus hijos sigan un camino tan difícil como el de la agricultura. Hacen lo que esté en sus manos para que estudien y se vayan a la ciudad, a llevar una supuesta mejor vida. O en su defecto, los jóvenes en el campo, buscan emplearse en minería o en agroindustria que paradójicamente compromete la sostenibilidad de sus territorios a mediano y largo plazo.
Los campesinos son responsables de la producción de gran parte de las hortalizas, los tubérculos, frutas y plantas medicinales que consumimos en el país. Son la mano de obra que cosecha los cafetales, que en las laderas del país difícilmente son sustituibles por máquinas. Los campesinos son guardianes de prácticas y de semillas propias. De las variedades de papas nativas, de fríjoles, de cubios, chuguas, de chachafrutos y amarantos. Este es su legado, ser guardianes de esa riqueza cultural que pinta el campo colombiano de alegría y color.
Y contestando la pregunta con la que abríamos el texto, sí, posiblemente sí podríamos vivir sin campesinos. Como podemos vivir sin una ruana, sin el tejo, sin sombreros tejidos, sin un cocido, sin un canasto, sin La Canasta, pero, ¡cuánto nos perderíamos sin ellos! La importancia del campesinado es indiscutible, a pesar de todas sus dificultades, ellos garantizan que tengamos a diario los ingredientes necesarios para nuestra alimentación. La Canasta abraza y apoya esa digna y valiosa tarea de permanecer y trabajar nuestro campo. ¡Feliz Día Campesinos!