¿Precio real? | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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“Como consumidores conscientes de alimentos debemos preguntarnos: ¿cuál es el verdadero precio de lo que consumimos?, y ¿cuál es el impacto de la producción de alimentos en las personas y el medio ambiente?, para poder tomar decisiones informadas. Afortunadamente, ya existe una metodología llamada “true price” (precio real) que plantea un mecanismo de fijación de precios más inclusivo que valora el impacto, ayuda a definir cómo y dónde comprar para que nuestro consumo sea más sostenible, y abarca a consumidores, empresas y productores.

Usando un ejemplo hipotético, un kilogramo de carne de res puede costar 10 mil pesos en el mercado, este precio, contempla solamente los costos económicos directamente asociados al proceso de producción, como los medicamentos veterinarios, el costo de la mano de obra a lo largo de la cadena, los costos de transporte, de los abonos e insumos agropecuarios, del empaque, enfriamiento, entre otros.

El “precio real”, incorpora también los costos o beneficios sociales y ambientales del proceso productivo, como por ejemplo el costo de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, que genera ese kilo de carne desde la finca hasta el supermercado, el costo de la pérdida de nutrientes y desertificación de suelos, el costo de la contaminación y demanda hídrica, el de la deforestación asociada a la ganadería y la consecuente disminución de la provisión de servicios ecosistémicos y biodiversidad, entre otros. Dado que actualmente, estos costos no se internalizan o suman en el precio comercial de los productos, nadie los paga, de modo que, se van acumulando con el tiempo en nuestra sociedad y a medida que se acumulan efectos negativos en la salud y el medio ambiente, esos costos los pagamos de alguna forma. En casos como la carne de res, este “precio real”, según algunos estudios, es más de 10 veces el precio comercial, cuando hablamos de producción convencional, que es extensiva y altamente insostenible.
En contraste la agroecología, no adiciona costos, genera múltiples beneficios sociales y ambientales, que desafortunadamente tampoco son valorados ni reconocidos al productor. En la medida en que esos costos o beneficios de cada sistema de producción se incorporen, es decir que se pague el “precio real”, la agroecología será cada vez una opción más competitiva y la agricultura convencional más inviable. La pregunta es ¿cuánto nos tardaremos en adoptar el precio real como regla del mercado?