Ser mujer campesina | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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Los que han tenido la grata posibilidad de conversar con una mujer campesina, saben que con sus historias y anécdotas se reproducen los fragmentos olvidados de la historia de un país.   Que detrás de la imagen que nos suelen mostrar los medios de comunicación de pobreza, violencia o falta de oportunidades, encontramos unas personas llenas de felicidad, fortaleza, sencillez, desparpajo, orgullo de ser mujer campesina y una riqueza de conocimientos que no se adquiere ni estudiando para un doctorado. Y si te has fijado, en sus manos puedes corroborar todas las vivencias y experiencias que han tenido.

Muchos de nosotros nacimos en una ciudad que dispone de todos los servicios y recursos para desenvolvernos como profesionales, emprendedores o ganarnos la vida con algún empleo. Sin embargo, nuestra vida cotidiana como habitantes de una ciudad, inmersa en un mundo ajeno a otras realidades, nos vuelve indiferentes frente al papel que cumplen grupos específicos de personas como la mujer campesina y no logramos ver que labores aparentemente sencillas o irrelevantes para nosotros, como cultivar, ordeñar, tejer, cocinar y cuidar de los hijos, son realizadas de manera tradicional por las mujeres campesinas y constituyen un pilar fundamental en la cultura y la economía de un país.
En el marco del día internacional de la mujer, el próximo viernes 8 de marzo, felicitamos y agradecemos a todas las mujeres de nuestra red de productoras y productores, por su dedicación, sus enseñanzas, su fuerza, su ejemplo y resaltamos sus roles como agricultoras, madres, esposas, líderes y amigas.

Aquí les presentamos a algunas de esas mujeres: Anaís vive con su familia en la finca familiar de toda la vida, ubicada en la zona rural del Distrito, en el límite de Ciudad Bolívar con Usme, a la altura del Destino, arribita de la Regadera; Ana y su familia viven en el municipio de Fusagasugá, vereda La Aguadita; María vive con su esposo en una especie de oasis sobre la circunvalar en la zona de Monserrate, en Bogotá; Constanza  quien dejó la ciudad para vivir y cultivar en la finca Cuatro vientos en Sopó; Judith vive en la vereda Aguabonita del municipio de Silvania; Luz Marina en la Finca La Victoria donde es guardiana de semillas junto a su familia, Maribel, Doña Oliva, Doña Rosita, Vilma, Doña Paulina, Gaby e Inesita, entre otras viven en el Municipio de Subachoque y La Pradera. Todas ellas cultivan la tierra y nos envían deliciosos alimentos cada semana para sus canastas.
Cuando se presente el momento y puedan conocer una mujer campesina, nuestra invitación es para que recuerden que ellas llevan consigo una sabiduría ancestral y que su trabajo es tan valioso como cualquier otro. Que son el equilibrio y sostén de sus familias y que a través de ellas vemos reflejadas las historias de la mujer latinoamericana.