Wilson y La Canasta | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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Esta semana queremos contarles sobre Wilson, unos de los productores de La Canasta. Hace unos 6 años por lo menos, en los principios de La Canasta, contábamos con productos de clima frío principalmente. Armábamos unas canastas muy bonitas, pero llenas de verdes y con poca fruta. Nos dimos en la tarea de buscar fruta y para nuestro asombro, no era tan fácil conseguir, pues o venía de muy lejos o de lugares de difícil acceso con costos de transporte altos o eran cultivos con químicos.
Por intermedio de Judith, productora de La Canasta de Silvania desde nuestros inicios, conocimos a Wilson, su hermano. Wilson vive en El Boquerón, Tolima, en camino a Melgar. Desde la carretera, es subiendo por una trocha unos 15 minutos por el valle que forman unas bellas montañas. En esa época, Wilson trabajaba en la región como celador o aserrador con contratos temporales, y además de los varios árboles de cítricos y de cacao que tenía en su finca, no cultivaba mucho, pues cuando había cosecha, los precios bajaban mucho en el pueblo y no valía la pena el esfuerzo de recolectar la fruta, entonces se podría en el piso.
Tuvimos que sortear dificultades, pues nadie quería subir a recoger por esa averiada trocha, Wilson no quería sembrar ni cuidar sus árboles, pues no valía la pena y se empleaba para recibir un bajo pago. Después de varios años y de pagar sobrecostos de transporte para recoger sólo cítricos, finalmente Wilson pudo librarse de los trabajos malpagos y dedicarse a su finca. En cambio de tener que “jornalear” como su ingreso principal, hoy en día trabaja en su finca y de vez en cuando se emplea cuando tiene tiempo para guadañar en otras fincas por ejemplo, pero su ingreso principal viene de su finca. Hoy en día nos ofrece, maracuyá, papaya, guanábana, carambolo, mamoncillo, plátano, mango, banano, yuca, pepino y varios productos más de tierra caliente.
La historia de Wilson nos alegra mucho y nos da ánimo para seguir luchando en contra de la corriente para seguir apoyando pequeños productores agroecológicos en el campo que de otra manera tienen poco acceso al mercado. En otras palabras para hacer de la labor del campo una forma digna y viable de vida para los habitantes del campo.