¿Qué comemos hoy? | La Canasta - Mercados Agroecológicos a Domicilio en Bogotá

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“Decidir cómo alimentarnos es vital. La producción de alimentos, como lo mencionamos en nuestro escrito anterior, ocupa el 40% de los suelos de la tierra, es responsable del 30% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y del 70% de uso de agua dulce. Por esta razón, el sistema alimentario global necesita ser transformado para reducir su efecto sobre la salud del planeta. La producción sostenible de alimentos para el 2050, cuando se estima que habrá 10 mil millones de personas, debe apuntar a no usar tierra adicional, pero si salvaguardar la biodiversidad existente; reducir el consumo de agua y administrarla de manera responsable; disminuir la contaminación de nitrógeno y fósforo y las emisiones de dióxido de carbono; y no causar más aumento en el metano y emisiones de óxido nitroso, mediante la adopción de prácticas de gestión de la tierra que hagan de la agricultura un almacén de CO2, con un cambio en las prioridades de producción y diversidad de alimentos (la producción pecuaria es responsable en gran parte de las emisiones, el uso de suelos y agua).

Pero, esta transformación no se logrará sin gente. Cambiar la forma en que se ven y se involucran las personas con los sistemas alimentarios es esencial. En este sentido, nuestra participación como consumidores es imprescindible. Un estudio demostró que una dieta basada en plantas (asignando valores positivos al consumo de alimentos saludables a base de plantas, pero no granos refinados o azúcar, y valores negativos para alimentos de origen animal) fue inversa y linealmente asociada al riesgo de enfermedades crónicas. Esto sugiere, la adopción de un patrón dietético basado en granos enteros, frutas, vegetales, nueces y legumbres, sin ser un estricto vegano.
Muchas especies de plantas poco usadas tienen excelentes perfiles nutricionales, y son una fuente potencial para adaptar la producción de alimentos al cambio climático, entre ellas quinua, amaranto y otros alimentos nativos. Desarrollar variedades de cultivos resilientes que soporten las condiciones extremas de los eventos climáticos puede ser el paso más importante para esta adaptación. Es decir, la dieta que puede salvar el planeta se compone de verduras, frutas, granos enteros, legumbres, frutos secos y aceites insaturados, una cantidad moderada de mariscos y aves, baja cantidad de carne roja, carne procesada, azúcar agregado, granos refinados y vegetales con almidón. En La Canasta la encontrarás.”